
Comienza la temporada lírica en el Auditorio de Vilagarcía, los días jueves 29 y viernes 30 de noviembre a las 20:30 hs. podremos asistir en el Auditorio a la representación de Rosaliana del maestro Joaquín Rodrigo y la ópera Suor Angelica de Puccini, a cargo de la orquesta y coro lírico “Gregorio Baudot”, dirigidos por José de Eusebio.
Se trata de una nueva producción conjunta del Auditorio, de la Concejalía de Cultura de Vilagarcía y de Galiópera, S.L.
Las entradas pueden adquirirse a través de
Servinova
o en taquilla dos horas antes de la actuación al precio de 15 €uros.
Argumento:
La acción de esta gran ópera de Puccini transcurre en un convento de monjas en Italia cerca de Siena en la segunda mitad del XVII.
Suor Angelica se inicia con los típicos aspectos de una vida en un convento, en el que las hermanas cantan reunidas en el patio.
El patio que ve cómo pasa su vida diaria y en el que comparten todo.
Las hermanas están alegres porque se trata de la primera tarde del año en la que el sol llega a la fuente del patio, logrando que el agua parezca dorada. Les hace recordar también a Bianca Rosa, una hermana que ha fallecido, y Genoveva propone entonces echar algo de esta agua dorada sobre la tumba de la hermana Bianca Rosa.
Las hermanas también hablan de sus deseos, y aunque algunas piensan que eso debe de estar prohibido, otras como Sor Genoveva confiesan le encantaría ver de nuevo un pequeño corderillo ya que era pastora, y Sor Dolcina desea poder comer algo sabroso. Sor Angélica dice no tener deseo alguno, pero tan pronto lo afirma, todas comentan que miente, porque saben que desearía mucho saber de su familia rica y noble, de la que hace siete años nada menos, que nada sabe. Al parecer Sor Angélica tuvo un hijo de una relación extra matrimonial y que su familia no aprobó, y como castigo fue enviada al convento. En el convento se dedica al cuidado de plantas y flores, y echa muchísimo de menos a su hijo, al que hace años que no ve.
Al encuentro de todas en el patio irrumpe la hermana enfermera pidiendo a Suor Angélica que le haga un remedio casero para la hermana Clara que ha sido víctima de la picadura de avispas. De repente llega comida para todas al patio y también la noticia de que un gran carruaje está fuera, y Suor Angélica cree exaltada que seguramente sea su tía, que le traiga noticias de su hijo y de la familia. La Abadesa reprueba a Suor Angélica su enorme excitación y confirma que la tía de Suor Angélica ha venido a visitarla. Suor Angélica la espera ansiosa pero no es de su simpatía en absoluto. Su tía, quedó encargada tras el fallecimiento de los padres de Suor Angélica del patrimonio de la familia y del cuidado de los hijos.
Su tía le informa del matrimonio de su hermana y le pide firmar un pergamino renunciando a toda su herencia. Suor Angélica dice que se ha arrepentido de su pecado y desea saber algo de su hijo, al que hace siete años que no ve. Su tía finalmente le dice que el niño falleció de fiebre alta hace dos años. Suor Angélica desolada y consternada firma el pergamino y decide rezar e invocar a la Virgen ante algo tan duro e incomprensible para ella.
Sola, aturdida, implora a la Virgen una señal, una muestra de amor, y cree ver a su hijo que le pide irse con ella al cielo, al paraíso.
Envuelta en la locura de pensar en la posibilidad de reunirse en el cielo con su hijo adorado, se quita la vida bebiendo una de sus pócimas, y al darse cuenta de que esto pude suponer no ver a su hijo por ser pecado mortal, pide clemencia a la Virgen, y en ese momento todo parece volverse feliz, dorado como el agua de la fuente. Un momento apacible como un milagro, hace que Suor Angélica crea ver a su hijo, a su adorada Virgen, y fallezca en paz.


